sábado, 29 de enero de 2011

Descripción elusiva

Por Jerónimo Guerrero Iraola:

El paso a la llamada Sociedad de la Información ha facilitado el flujo constante de ideas de las que, muchas veces, no conocemos su verdadero origen o intención. La inflación como tema mediático y central, da una clara muestra de ello.

Quizás uno de los mayores inconvenientes que ha presentado el paso a la llamada “Sociedad de la Información”, tenga que ver con la posibilidad de acumular toneladas de ideas disociándolas absolutamente de su fuente productora.
La inflación, tema que parece desvelar a todos, nos brinda una muestra sublime de lo que quiero graficar.
En primer lugar, diré que el análisis compartimentado de las cosas, es decir, no entender los fenómenos sociales (los económicos lo son) como procesos en que intervienen infinidad de factores, tiende a generar reduccionismos científicos que sólo colaboran a la consecución de los fines perseguidos por ciertos grupos de poder.
En estos días he vagado por algunos blogs de, al parecer, prestigiosos economistas, que analizan en forma descriptiva el fenómeno inflacionario.
Muchos de ellos coinciden en atribuírselo a una cuestión morfológico/estructural del mercado. Hablando en criollo, a partir de la vanidad que otorga el conocer la terminología científica, intentan graficar que hay inflación debido a una errónea aplicación por parte del gobierno de las políticas de mercado.
Para sostener su postura realizan una descripción muy clara respecto de cuáles son los verdaderos elementos que, según ellos, terminan constituyendo la problemática en cuestión.
Al mismo tiempo desdeñan la “oficial”, que atribuye la responsabilidad del fenómeno inflacionario a los formadores de precio (actores de mercado con el suficiente peso como para alterar la nunca constatada “competencia perfecta”, factor principal para el libre juego de la “mano invisible”).
Aquí va un elocuente ejemplo, extraído del blog “Exabruptos” de Miguel Olivera (http://olivera.blogspot.com/2008/05/rpte-avec-mois-la-inflacin-es-un.html):

“Imaginate que hay sólo una gran empresa, LA FORESTAL SA, que produce todo lo que consumimos y que todos somos empleados de LA FORESTAL SA y consumimos lo que nos vende y ni siquiera vale la soberanía del consumidor. Dada la elasticidad de la curva de demanda (y bue... a los econ nos gusta la consistencia pero pueden saltarse esto último), LA FORESTAL maximiza beneficios y nos cobra los precios más altos que puede dada su función de costos, de demanda, etc. Incluso imaginate que nos tiene en el límite de la supervivencia. Aún así no hay inflación en este mundo y es un monopolio... es un flor de monopolio” (SIC).

La explicación es simple. Muy a pesar del orgullo de algún cultor de dicha ciencia, cualquiera puede entender el punto que nos propone Olivera.
Por su parte, el blog “Economista Serial Crónico” vuelve sobre la aludida cuestión morfológica, con un análisis tal vez más moderado.
Desde allí se sostiene que no es la concentración de mercado la que genera inflación, sino la “información imperfecta” que detentan los consumidores (http://econserialcronico.blogspot.com/2011/01/inflacion-y-poder-de-mercado.html)
Como se ve, la descripción fenomenológica lleva consigo un “tiro por elevación” al encargado de fijar las pautas y los límites del mercado: el gobierno.
El punto aquí no es discutir sobre la inflación (no me encuentro capacitado para hacerlo), sino más bien sobre el rol desempeñado por estos economistas.
En primer lugar, y jugando un poco con las paradojas, estos improvisados comunicadores retacean información básica al lector. Al ingresar a los distintos blogs, desconocemos en alguna medida quién, o mejor dicho, en nombre de quién nos hablan.
Ya de por sí, el bagaje ideológico/formativo debería oficiar como dato indispensable al momento de comunicar. No por nada el economista Gerardo De Santis ubicó a la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de la Plata, por ejemplo, como parte del establishment (http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/cash/17-4866-2010-12-26.html).
Asimismo, sería adecuado conocer la actividad laboral que realizan quienes escriben. No resulta curioso, que una persona que trabaja por ejemplo para un monopolio, nos hable pestes de una ley que ataca precisamente a ese tipo de deformaciones que atentan contra el “mercado liberal”.
Suponiendo, de este modo, que cualquiera de ellos presta servicios en una empresa “formadora de precios”, el hecho de conocer dicha realidad nos permitiría apreciar en forma clara el sesgo de nuestro informador.
Resulta elocuente al respecto, que en “Economista Serial Crónico”, aparezca la siguiente descripción:

Elemaco y Genérico. Dos economistas Sub-30 que matan su ocio divagando sobre economía en este humilde espacio virtual.”

Al fin de cuentas, Aníbal Fernández por ejemplo, a quien tanto se critica desde los sitios mencionados y otros afines, siempre habla desde una posición clara, que nos permite desentrañar en forma precisa qué intereses defiende.
Del mismo modo, los llamados “bloggeros K”, desde el vamos son reconocidos como pertenecientes al Kirchnerismo.
En otro orden de ideas, el método descriptivo ofrece siempre salvaguardas a quienes, en ciencias sociales, echan mano de él. La descripción, entonces, arroja un velo a los informadores ignotos, quienes sólo se dedican con ella a vaticinar o pregonar el caos.
Improvisemos otro ejercicio hipotético. Tengamos a bien creer lo del problema morfológico/estructural del mercado. ¿Qué logramos con ello? Posiblemente nos luzcamos en sucesivas sobremesas, hablando con la precisión propia de Adam Smith. Sublime si nuestro objetivo en la vida es enarbolarnos en burgueses bien informados.
Ahora bien, la trampa aquí, que da título a esta nota, es que ninguno de estos gurús económicos brinda siquiera una atisbo de solución.
Nadie arriesga una salida. ¿Será que aquellas en las que piensan son hoy “políticamente incorrectas”?
Por lo bajo se suele escuchar, con respecto a este tema, que la disminución del llamado “gasto público” (al que yo considero “inversión social”) es una de las posibles opciones a tener en cuenta. ¿Por qué no se animan estos cráneos de la economía a decir que habría que “desacelerar” el mentado “gasto público” (eufemismo patético que incluye recortes presupuestarios en salud, educación, asignación universal, etc.)?
Pareciera, pues, que nadie quiere cargar con los costos y consecuencias que tales medidas han acarreado para nuestra sociedad y cuya aplicación actual podría acarrear. Nadie quiere desvalorizarse a partir del reconocimiento de que informa en nombre de unos pocos.
Por ello, se escudan en la por mí llamada “descripción elusiva”, facilitada por la innumerable cantidad de canales disponibles para transmitir información.
No intento con esto despotricar aquí contra la “libertad de expresión”, es más, la defiendo profundamente. Lo que busco es, entonces, poner de manifiesto la deshonestidad intelectual de muchos que se valen de dicha libertad.
Me gusta saber quién me habla, y en nombre de quién lo hace. Me encantaría que los “pregoneros del caos” faciliten alternativas, salidas a los problemas que con tanto ahínco desmenuzan.
De lo contrario, reservo para mí la suspicacia de creer que lo que persiguen es generar un constante “estado de disconformidad” en la población. Parafraseando a alguno de los economistas citados, bien se sabe que “a río revuelto, ganancia del pescador”.


Nota relacionada: BOXEANDO POR UN SUEÑO

5 comentarios:

Luciano dijo...

Jeronimo

Mi nombre es Luciano Cohan (aka Elemaco) y escribo en nombre de mi conciencia. Hace casi un año que escribo con mi nombre (alcanza con poner Elemaco en google para enterarse quien soy).

Lo invito a recorrer las centenas de post que he escrito Y que debatamos tanto como quiera sobre la macro. Ideas sobre como corregir los desequilibrios actuales hay decenas (y sorpresivamente ninguna implica descubrir la polvora) pero le ruego que antes tirar la primera piedra acusatoria al menos se tome 15 minutos para conocer a quien está acusando.

Y sobre todo, no temas acercarte y proponer un tema de debate, porque estoy total y completamente predispuesto. Felizmente, a mis 28 años todavía estoy en búsqueda de respuestas.

¿Pero atacar y acusar por la espalda? Sobre todo, no piense por mi ni me haga decir cosas que no creo ni digo.

A su pregunta "¿Por qué no se animan estos cráneos de la economía a decir que habría que “desacelerar” el mentado “gasto público” (eufemismo patético que incluye recortes presupuestarios en salud, educación, asignación universal, etc.)?'

la respuesta simple no lo digo porque no lo creo.

Saludos

Ele

Luciano dijo...

Dicho sea de paso

"Desde allí se sostiene que no es la concentración de mercado la que genera inflación, sino la “información imperfecta” que detentan los consumidores.

Ese no es el objeto ni el mensaje del post, sino, por el contrario, explicar porque la inflacion puede generar poder de mercado.

A mi el tema me apasiona. Si te interesa el tema, podemos charlarlo todo el tiempo que quieras.

Jerónimo Guerrero Iraola dijo...

El punto lo entiendo. No son tan sofisticados, independientemente de que su ego los lleve a creer que manejan ciencias obscuras.
En segundo lugar, pareciera ser que sos vos quien no comprende el punto de mi nota.
Sí, te puedo googlear. Sin embargo a Aníbal Fernández no tengo que buscarlo. Él, desde su posición, nos deja en claro desde dónde nos habla.
A lo que apunto es a la deshonestidad intelectual por un lado, y a los reduccionismos científicos en que habitualmente incurren, por el otro.
Ese es el problema de los neopositivistas (y bien sabemos de qué manera el positivismo ha facilitado la satisfacción de los intereses neoliberales -nada extraño si proviene de una persona que curso sus estudios en economía, ya que bien sabemos qué tipo de formación reciben allí-).
Respecto de la inflación, me quedo con dos reflexiones de "hijo de buen vecino".
Primera: supongamos que los formadores de precio no tienen nada que ver en lo atinente a la inflación. ¿Por qué entonces el mayor índice inflacionario -aumento de precios- se registra en aquellos productos en los que hay una manifiesta concentración de mercado -alimentos por ejemplo-?
Segundo: los neoliberales de siempre dicen que la inflación afecta a los trabajadores -ahora les interesa la clase obrera, cinismo aparte-. Sabrán ustedes que las paritarias no se llevan a cabo en función del índice inflacionario. Es decir, dicho número queda por fuera de la negociación.
Asimismo, el "tema de la inflación" aparece mucho como el punto flojo de este gobierno en los medios de comunicación que son -gracias a las maravillas del mercado financiero-, propiedad del establishment. Bien, TN por ejemplo, o Clarín -como medio gráfico- no suelen publicar aquellos temas que verdaderamente hacen a los grandes injusticias sociales. Ellos informan en nombre de las megaempresas.
Si "la inflación" está tanto en su agenda, me da a pensar que este modelo político/económico/social, perjudica a aquellos que buscan maximizar sus ganancias.
En otras palabras, me parece que los que siempre ganan, no están ganando todo lo que podrían, y por ello atacan tan fervientemente.
Prefiero una inflación controlada, a una inflación cero como la que propuso Cavallo en los noventa...

PD: uno de las grandes críticas al modelo Kelseniano, es que genera inflación. Bueno, cráneos, contesten... ¿En qué momento de la historia, dentro del sistema capitalista, estuvo mejor la clase obrera?
No jodan, a los economistas los entrenan para defender por medio de la retórica científica los intereses de unos pocos...

Anónimo dijo...

¿Por qué cuando hablás de blogueros K lo hacés en tercera persona? Bah, el decor de tu página indicaría otra cosa o no?

"Sería adecuado conocer la actividad laboral que realizan quienes escriben".

Jerónimo Guerrero Iraola dijo...

Anónimo: lo hago en tercera persona por respeto a quienes manejan un blog, lo actualizan, escriben, cuelgan notas, y lo hacen con sobrada honestidad intelectual.
No tengo ningún blog, por eso no soy "bloggero".
Soy Peronista, Kirchnerista y Populista (en los términos de Laclau - Mouffe). No tengo reparos.
Soy abogado, recibí una educación pacata y positivista. Sin embargo, tuve la suficiente voluntad como para no repetir el "padre nuestro" de mi ciencia.
Soy estudiante de Comunicación Social.
Soy militante activo de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos La Plata.
Tengo 24 años. Aún considero que la juventud debe tener ideales. Mucha lástima me da un joven de 28 hablando como un adulto muy mayor de derecha...

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